Voy a ser directo: si tienes una web de empresa, una tienda online o cualquier servicio digital orientado al consumidor, y no ha pasado una auditoría de accesibilidad en el último año, lo más probable es que estés incumpliendo la ley. No es una posibilidad. Es un hecho: según los datos que manejan las autoridades europeas, solo el 2% de las webs del sector privado en España cumple con la normativa de accesibilidad. El otro 98% se expone a sanciones de hasta un millón de euros.

Y no es algo que vaya a pasar dentro de mucho tiempo. La obligación entró en vigor el 28 de junio de 2025. Las primeras inspecciones ya están en marcha. Y el plazo para adaptar webs existentes se acaba el 28 de junio de 2030, pero si tu web es nueva o la rediseñas, tiene que cumplir desde el primer día.

En este artículo te cuento qué es exactamente lo que exige la ley, a quién afecta, qué te arriesgas si no haces nada y, sobre todo, qué pasos concretos puedes dar para cumplir sin volverte loco.

¿De dónde viene esta obligación? La Ley 11/2023 y el European Accessibility Act

La historia empieza en 2019, cuando la Unión Europea aprobó la Directiva 2019/882, conocida como European Accessibility Act (EAA). El objetivo era sencillo: que cualquier persona, tenga o no una discapacidad, pueda usar productos y servicios digitales sin barreras. No solo en el sector público, que ya tenía sus propias normas, sino también en el privado.

España transpuso esa directiva en mayo de 2023 con la Ley 11/2023, publicada en el BOE. Y el 28 de junio de 2025, la obligación entró en vigor para empresas privadas. Es decir, ya está pasando.

Lo que la ley exige, en el fondo, es que tu web cumpla con las WCAG 2.2 nivel AA. WCAG son las siglas de Web Content Accessibility Guidelines, un estándar técnico desarrollado por el W3C (el mismo organismo que define los estándares de HTML y CSS). El nivel AA incluye 56 criterios de éxito organizados en cuatro principios: perceptible, operable, comprensible y robusto. Ya te detallo qué significa cada uno.

¿A quién afecta? Spoiler: probablemente a ti

La ley afecta a empresas privadas que ofrecen productos o servicios digitales en la Unión Europea. En la práctica, esto incluye:

Ahora bien, hay una excepción importante: las microempresas que prestan servicios (menos de 10 empleados y menos de 2 millones de euros de facturación anual) están exentas. Pero ojo, la excepción tiene matices. Si vendes productos (no solo servicios), las obligaciones técnicas siguen aplicando aunque seas microempresa. Y si trabajas con la Administración Pública o participas en licitaciones, la accesibilidad puede ser requisito de contratación.

Para pymes de 10 o más empleados, no hay excepción. Tienen que cumplir la normativa completa.

2% De webs privadas en España cumplen la normativa
1.000.000€ Máximo de multa por infracción muy grave
4,7M Personas con discapacidad en España que se ven afectadas

Las multas no son un chiste

La Ley 11/2023 establece un régimen sancionador con tres niveles. Y los números asustan:

Pero la multa económica no es lo único que te juegas. Una empresa sancionada puede perder el acceso a subvenciones públicas (incluido el Kit Digital), ser excluida de la contratación pública, sufrir la retirada de productos del mercado o ver publicada su situación de incumplimiento. En términos de reputación, el daño puede ser mayor que la propia sanción económica.

Qué exige técnicamente la norma: las 4 claves del WCAG 2.2

El estándar técnico de referencia son las WCAG 2.2 nivel AA. No necesitas memorizar los 56 criterios, pero sí entender los cuatro principios en los que se organizan. Te los resumo de forma práctica:

Perceptible. La información tiene que poder llegar a todos los usuarios, independientemente de sus capacidades sensoriales. Esto significa que toda imagen necesita un texto alternativo descriptivo (el atributo alt), que el contraste entre el texto y el fondo tiene que ser suficiente (ratio mínimo de 4.5:1 para texto normal), que el texto se tiene que poder ampliar al 200% sin romper la web, y que la información no puede transmitirse solo mediante color. Si tu web tiene un gráfico con datos y los colores son la única diferencia entre "bien" y "mal", alguien daltónico no puede interpretarlo. Eso es un problema.

Operable. Todo elemento interactivo tiene que funcionar sin ratón. Navegación por teclado completa, foco visible (cuando tabulas entre elementos, tienes que ver claramente en cuál estás), botones con tamaño mínimo de 24x24 píxeles, y alternativas a acciones de arrastrar y soltar. También aplica a los tiempos: si tu web tiene un carrusel que rota automáticamente, el usuario tiene que poder pausarlo.

Comprensible. La navegación tiene que ser predecible. Los menús en el mismo sitio en todas las páginas, los formularios con etiquetas visibles asociadas a cada campo, no pedir la misma información dos veces en un mismo proceso, y el idioma de la página declarado en el HTML. Parece obvio, pero te sorprendería la cantidad de webs que no cumplen esto.

Robusto. El código tiene que ser compatible con tecnologías de asistencia: lectores de pantalla, lupas de software, reconocimiento de voz. Esto se consigue con HTML semántico (usar los elementos correctos para cada cosa: nav para navegación, main para contenido principal, button para botones, no divs con onclick), estructura lógica de encabezados (un solo H1, y H2-H3-H4 en orden), y roles ARIA cuando el HTML semántico no es suficiente.

Los errores más frecuentes que veo en auditorías

Después de revisar webs de pymes en España, hay cinco errores que aparecen una y otra vez. Si tu web tiene alguno de estos, ya sabes por dónde empezar a corregir:

Imágenes sin texto alternativo. Es el error más común y el más fácil de corregir. Cada imagen decorativa debería tener un alt vacío (alt="") y cada imagen informativa necesita una descripción que tenga sentido fuera de contexto. No "foto_2024.jpg", sino "Equipo de fisioterapia realizando una sesión de rehabilitación en clínica de Madrid".

Contraste insuficiente. El texto gris claro sobre fondo blanco que se ve "elegante" en tu monitor de oficina es ilegible para muchas personas. La herramienta gratuita WebAIM Contrast Checker te dice en segundos si tu combinación de colores cumple el ratio mínimo. Úsala hoy mismo.

Formularios sin etiquetas. Un campo de formulario sin su etiqueta asociada es invisible para un lector de pantalla. El usuario no sabe qué tiene que escribir. La solución es añadir elementos label vinculados a cada input. Es HTML básico, pero se sigue haciendo mal.

Navegación que no funciona con teclado. Pulsa Tab en tu web y observa. ¿Puedes llegar a todos los elementos interactivos? ¿Ves en cuál estás? ¿Puedes activar botones y enlaces con Enter? Si la respuesta es no a cualquiera de esas preguntas, tienes un problema de navegación.

Jerarquía de encabezados rota. Muchas webs usan H2 y H3 por criterios de tamaño visual, no de estructura lógica. Un lector de pantalla navega por encabezados. Si la estructura no tiene sentido, el contenido se vuelve incomprensible para quien no puede ver la página.

"La accesibilidad web no es hacer una web 'especial' para personas con discapacidad. Es hacer una web que funcione para todo el mundo. Y cuando lo haces bien, mejora la experiencia para todos, no solo para quienes tienen una discapacidad." — Principio recogido en las directrices WCAG 2.2 del W3C

La declaración de accesibilidad: lo que la ley te exige publicar

La Ley 11/2023 exige que tu web tenga una declaración de accesibilidad pública. No es un documento interno que guardes en un cajón. Tiene que ser accesible desde tu web, idealmente desde el footer o el menú de enlaces legales.

Esta declaración tiene que incluir tres cosas: el nivel de conformidad que alcanza tu web (total, parcial, o en proceso de adaptación), los problemas conocidos que todavía no están resueltos con un plan de corrección, y un mecanismo de contacto para que cualquier usuario pueda reportar barreras de accesibilidad.

Si tu web no cumple nada de lo que te he contado hasta ahora, tu declaración debería decir algo como: "Nuestra web está en proceso de adaptación a las WCAG 2.2 nivel AA. Hemos identificado las siguientes áreas de mejora y tenemos previsto completarlas antes de [fecha]. Si encuentras alguna barrera, contáctanos en [email]".

No te da vergüenza decir que estás en proceso. Lo que te da un problema es no decir nada.

Tu plan de acción: qué hacer en los próximos 30 días

Si has llegado hasta aquí y estás pensando "tengo que hacer algo pero no sé por dónde empezar", aquí tienes un plan realista para el próximo mes:

Semana 1: Diagnóstico. Ejecuta tu web en la herramienta gratuita de Google Lighthouse (está integrada en Chrome, en las DevTools, pestaña Accessibility). También puedes usar la extensión WAVE o la herramienta Axe. No te van a dar un diagnóstico completo, pero sí una foto bastante clara de los problemas más graves. Haz una lista de todo lo que falla.

Semana 2: Correcciones rápidas. Empieza por lo fácil: añade textos alternativos a las imágenes, revisa el contraste de color, etiqueta los formularios, declara el idioma en la etiqueta html. Estas correcciones no requieren cambiar la estructura de la web y resuelven una parte importante de los problemas. Si usas WordPress, plugins como WP Accessibility o One Click Accessibility pueden ayudarte con varias de estas tareas.

Semana 3: Navegación y estructura. Revisa que tu web funcione con teclado. Corrige la jerarquía de encabezados. Asegúrate de que los menús de navegación sean consistentes en todas las páginas. Si tienes elementos interactivos hechos con divs o spans, sustitúyelos por button o a según corresponda.

Semana 4: Declaración y documentación. Redacta y publica tu declaración de accesibilidad. Documenta los cambios que has hecho y los que te quedan por hacer. Si tu web necesita correcciones más profundas (cambios de estructura, rediseño de formularios complejos, etc.), contacta con un especialista en accesibilidad para que haga una auditoría manual completa.

¿Cuánto cuesta adaptar una web a la normativa?

Depende del tamaño de la web y de cuánto haya que corregir. Para una web corporativa pequeña (4-6 páginas) con problemas típicos (alt, contraste, etiquetas, estructura de encabezados), las correcciones se pueden hacer en 1-3 días de trabajo. A un coste de 400-800 €/día de un desarrollador o especialista, hablamos de 400 a 2.400 €.

Para una tienda online con decenas de páginas de producto, formularios complejos y funcionalidades a medida, el coste sube. Una auditoría profesional de accesibilidad para un e-commerce mediano puede costar entre 1.500 y 5.000 €, y las correcciones posteriores otras suma similar.

Ahora compáralo con la alternativa: una multa de hasta un millón de euros, más la pérdida de acceso a subvenciones públicas, más el daño reputacional. La cuenta sale sola.

Lo que no funciona (y te están vendiendo)

Antes de terminar, quiero ser honesto sobre algunas cosas que verás recomendadas por ahí y que no solucionan el problema:

Widgets de accesibilidad que se instalan con un clic. Esas barras de herramientas que se colocan en la esquina de la web y prometen "hacer tu web accesible automáticamente". No funcionan. Pueden cambiar el tamaño de fuente o el contraste superficialmente, pero no corrigen los problemas de fondo: el HTML semántico, la navegación por teclado, los textos alternativos, la estructura de encabezados. Google y los inspectores de accesibilidad no se engañan con estos parches. Y además, muchos de estos widgets empeoran la experiencia para usuarios de lectores de pantalla.

Auditorías automáticas que te dan un 95%. Las herramientas automáticas detectan entre el 30% y el 40% de los problemas de accesibilidad. El resto requiere revisión humana: ¿tiene sentido este texto alternativo?, ¿es lógica esta estructura de navegación?, ¿funciona este formulario con un lector de pantalla? Ningún test automático responde a esas preguntas.

Ignorar el problema hasta 2030. Sí, el plazo de transición para webs existentes acaba en 2030. Pero las inspecciones ya han empezado. Y si tu web la rediseñas o lanzas una nueva, tiene que cumplir desde ya. No es una fecha para relajarse, es el margen que te dan para ponerte al día sin que te multen el primer día.

Preguntas frecuentes

¿Me pueden multir si mi web no es accesible?

Sí. Desde el 28 de junio de 2025, las empresas privadas que ofrecen servicios digitales cubiertos por la Ley 11/2023 pueden ser sancionadas. Las multas van de 301 € a 1.000.000 € según la gravedad. Además, puedes perder acceso a subvenciones públicas y ser excluido de contratación pública.

¿Las microempresas están exentas?

Las microempresas que prestan servicios (menos de 10 empleados y menos de 2 millones de euros de facturación anual) están exentas de la Directiva. Pero si vendes productos (no solo servicios), las obligaciones técnicas siguen aplicando. Y si participas en licitaciones públicas, la accesibilidad puede ser requisito.

¿Qué son exactamente las WCAG 2.2?

Son las Web Content Accessibility Guidelines versión 2.2, un estándar técnico desarrollado por el W3C. Definen 56 criterios de éxito organizados en cuatro principios: perceptible, operable, comprensible y robusto. El nivel AA es el que exige la normativa europea. Puedes consultarlas en w3.org/WAI/WCAG22/quickref.

¿Necesito un especialista o puedo hacerlo yo mismo?

Las correcciones básicas (textos alternativos, contraste, etiquetas de formularios, estructura de encabezados) puede hacerlas cualquier persona con conocimientos de HTML. Para una auditoría completa y correcciones complejas (navegación por teclado, compatibilidad con lectores de pantalla, formularios dinámicos), conviene contratar a un especialista en accesibilidad web.

¿Cuánto tarda en verse una web completamente accesible?

Para una web corporativa pequeña, las correcciones básicas se pueden hacer en 1-3 semanas. Una auditoría profesional completa y sus correcciones pueden llevar 4-8 semanas para webs medianas. Lo importante es empezar, no hacerlo perfecto el primer día.

¿La accesibilidad mejora el SEO?

Sí, y de forma directa. Google premia las webs que ofrecen buena experiencia de usuario, y muchos criterios de accesibilidad (HTML semántico, textos alternativos, estructura clara, velocidad de carga) son también factores de posicionamiento. Una web accesible es, en general, una web que Google entiende mejor y posiciona mejor.

¿Tengo que hacer accesibles también mis PDFs y documentos?

Sí. La normativa no se limita a la web. Cualquier contenido digital que ofrezcas a clientes (PDFs, Word, newsletters por correo electrónico) tiene que ser accesible. Esto incluye estructura de encabezados, textos alternativos en imágenes, contraste adecuado y orden de lectura lógico.